Anestesiados ante los cambios, ¿Cuántas veces te has sentido rana?

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Anestesiados ante los cambios, ¿Cuántas veces te has sentido rana?

El ejemplo de la rana y su adaptación al cambio

Es sorprendente cómo reaccionan las ranas ante los cambios de temperaturas.

Por todos es oído, que si una rana cae accidentalmente en una cazuela de agua demasiado caliente, detecta inmediatamente el cambio brusco de calor y salta rápidamente, casi sin tocar el agua, así evita quemarse.Bueno, yo creo que las ranas y cualquiera que se caiga en agua hirviendo. Sin embargo, si la misma rana cae en un recipiente de agua a temperatura ambiente y fuésemos elevando la temperatura progresivamente, la rana se va aturdiendo poco a poco hasta llegar a un punto en el que es incapaz de reaccionar, y no podría salir del agua, aun pudiendo hacerlo.

Yo no he hecho nunca la prueba ni creo que vaya a hacerlo, pero la metáfora nos sirve a modo ilustrativo para lo que quiero contarte hoy.

Llevado este ejemplo a lo que nos pasa a las personaas, la explicación es muy parecida y sencilla.

El sistema que garantiza la supervivencia de la mayoría de los seres vivos está programado para detectar cambios bruscos y repentinos que se producen en su entorno, pueden representar un riesgo para la vida. Sin embargo no solemos dar importancia a las leves variaciones y cambios que se producen a nuestro alrededor. Si de repente escuchamos un ruido fuerte, dirigimos nuestros sentidos hacia el lugar del que procede para ver qué ocurre. En contraposición si la lenta y progresiva elevación del volumen no suele captar nuestra atención.

Nos ocurre algo parecido en el día a día, y en la forma de afrontar nuestras actividades cotidianas. Nos vamos habituando a determinados estímulos y nuestro cerebro deja de prestarles atención. Pasan desapercibidos, pueden llegar a formar parte de nuestra rutina, y quedan en un segundo plano.

La mente suele estar más interesada en la novedad y en lo que supone un cambio que ante lo que resulta conocido y habitual. Nuestra conducta está llena de rutinas, que en principio, suponen un ahorro de energía, de este modo nos ahorramos el tener que pensar una y otra vez como debemos actuar ante situaciones habituales. Resulta más sencillo repetir conductas que en situaciones parecidas han resultado eficaces. Sin embargo esto puede tener un coste en ocasiones elevado.

Si en determinado momento algo empieza a fallar, o nuestra forma de actuar resulta menos eficaz, nos puede resultar más difícil detectarlo e incluso, nos puede costar encontrar la verdadera causa.

Los problemas surgen cuando:

  • Permanecemos insensibles, como anestesiados, ante errores que para los demás suelen resultar evidentes.
  • No lograr deshacernos de las rutinas “lastre” claramente perjudiciales e ineficaces. Como por ejemplo estar mirando el correo electrónico constantemente.
  • Queremos conseguir resultados diferentes, pero pretendemos conseguirlo, haciendo siempre las mismas cosas.

Detente a pensar que cosas debes cambiar y simplemente, ¡¡CÁMBIALAS!!, déjame hacerte tres pregunta: ¿Cuántas veces te has sentido rana?, ¿qué coste estás pagando por no hacer nada, o no hacerlo a la velocidad que sabes te reportará más beneficios?, ¿quieres seguir pagandolo mucho tiempo más?

Los recursos están en ti, simplemente hay que dejar que florezcan, más que nada para no acabar como la rana.

Que tengas un gran día

Alfredo Bastida Caro – Director Coaching Camp

Pd.: Te recuerdo que está abierto el plazo de matrícula de los Certificados Universitarios en Fitness Coaching y Coaching Nutricional. Puedes ver más info en el apartado de Certificados o solicitar información en info@coachingcamp.es

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